El Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables (CTAER) ha contratado a Abengoa para que construya una instalación única en el mundo. Ha sido bautizada como “Central Solar de Geometría Variable” y tras ese nombre está un catedrático de termodinámica de la Universidad de Sevilla llamado Valeriano Ruiz.
Valeriano Ruiz es catedrático, presidente del CTAER, presidente de Protermosolar… Muchas cosas. Pero si hay un concepto con el que se define a sí mismo es el de físico experimental. Pues hace unos días, en conversación con Energías Renovables, introducía en el diálogo una frase que retrata con precisión al físico experimental “después de tantos años imaginando y no pudiendo hacer, ahora todo lo que pienso lo puedo hacer”. Se refería a su nuevo ingenio.
Ahora se ha hecho público que el presidente del CTAER, que Valeriano Ruiz, ha firmado un contrato a través del cual se adjudicó a Abengoa (después de un proceso de licitación en convocatoria pública y abierta) la ejecución de las obras “Central Solar Experimental de Geometría Variable para Sistemas de Receptor Central”.
Un 17% más de rendimiento
Las centrales eléctricas termosolares de tipología de receptor central en torre funcionan actualmente con campos de helióstatos y receptor de carácter fijo e inamovible en su eje. A lo largo del día, la variación de los rayos solares con respecto a la inclinación y orientación de los helióstatos genera pérdidas de energía que condiciona el rendimiento de la central, sobre todo en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde. Es el llamado factor coseno.
La novedad que aporta Central Solar de Geometría Variable estriba en la movilidad de sus elementos. Hay una torre central y un campo de helióstatos, pero con la particularidad de que los helióstatos se asientan sobre unos soportes móviles, unos raíles circulares concéntricos en relación a la torre, que permiten el movimiento alrededor del receptor.
Así cuando el sol está en el este los helióstatos están en el oeste mirando a la torre y recibiendo la radiación casi perpendicular al plano de apertura. A medida que el sol se mueve en el horizonte los helióstatos se van moviendo en sus raíles para captar la radiación directa. El receptor también girará sobre el eje de la torre para seguir el cambio de dirección de la radiación reflejada por los helióstatos.
El resultado es que se obtiene un mayor rendimiento. “La simulación que hemos hecho de un año completo nos da un aumento del 17%”, asegura Valeriano Ruiz, quien recuerda que “la central está concebida como experimental, para realizar ensayos y probar equipos y sistemas, no como productora de electricidad”.
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